COSECHADORA fibra cáñamo industrial

Hemos querido dedicar este nuevo artículo, al análisis de la viabilidad del cultivo de cáñamo industrial para la obtención de fibra en España. Hace ya casi 2 años, cuando comenzamos a interesarnos por el cultivo del cáñamo, fue principalmente por una razón, las múltiples posibilidades y aplicaciones que ofrece su extraordinaria fibra; bolsas, ropa y calzado, coches, aviones, monopatines, casas, preservativos, cuerdas, papel, muebles o bicicletas son sólo una ínfima muestra de las posibilidades que ésta nos ofrece y del efecto beneficioso que su uso masivo podría brindarle al planeta y sus habitantes.

Si bien, antes de adentrarnos en mayor profundidad a analizar el cultivo, transformación y posterior venta de la fibra, convendría hacer un breve repaso a algunas de las características más destacadas de este excelso material.

CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES DE LA FIBRA DE CÁÑAMO:

El cáñamo se considera la fibra textil de origen vegetal más larga, suave y resistente. La tela que se elabora con ella puede presentar diferentes calidades, a veces más áspera, y otras más suave que el algodón. También es más aislante, fresca, absorbente y duradera. Anteriormente era la fibra más utilizada y considerada el rasero o estándar para medir la calidad del resto de fibras naturales. Una hectárea de cáñamo puede producir el doble de fibra que una de algodón. Además, el cáñamo no requiere de los numerosos pesticidas que se utilizan para el cultivo del algodón y entre otras ventajas, necesita tan sólo una quinta parte del agua para su correcto desarrollo.

cáñamo vs algodón.jpg

 

La resistencia del cáñamo aún compite con los materiales más modernos utilizados en los cordajes navales. También permite la elaboración de materiales de construcción de gran resistencia y de gran capacidad aislante.

hemp house, casa de cáñamo, bioconstrucción con cáñamo, fibra de cáñamo
Vivienda construida con hempcrete, una mezcla a base de cal y cáñamo.

 

Cualquier material plástico o hecho a partir de madera puede ser emulado con éxito a partir de las plantas de cáñamo, siendo además directamente biodegradable y reciclable. El aglomerado elaborado con cáñamo tiene el doble de resistencia que el de madera y sostiene mejor los clavos. Los materiales plásticos hechos a partir del cannabis son de gran resistencia, como por ejemplo la carrocería de un modelo de automóvil fabricado por Henry Ford en 1941, elaborada con cáñamo y habas de soja (ese automóvil utilizaba además aceite elaborado a partir de las semillas de cáñamo como combustible). Ford afirmó su resistencia golpeándola con un hacha. Actualmente muchas piezas de los automóviles llevan fibra de cáñamo.

 

Además de lo anterior, podría servir como alternativa real a la deforestación causada por la industria papelera, ya que estas plantas crecen rápidamente y se cortan cada año como otro cultivo agrario, obteniéndose un gran tonelaje anual de celulosa, fibras y aceites al mismo tiempo, sin tener que cortar árboles, de mayor impacto ecológico y más lento crecimiento. Una hectárea de cannabis puede producir en tres meses el cuádruple de material que una de árboles de 15-20 años de edad. El papel de cáñamo es más resistente que el de pulpa de madera y no requiere de ácidos, ni cloro. Además, puede ser reciclado de forma óptima hasta siete veces, mientras que el convencional de madera sólo hasta cuatro. La fibra de cáñamo aparece en algunos productos de papel, considerado como componente de gama alta.

libro cañamo papel fibra
Se sabe que los chinos ya usaban papel confeccionado con cáñamo en el siglo I A.C.
constitución americana papel cáñamo fibra
La constitución de Estados Unidos fue redactada en papel de cáñamo.

 

La escasez de su explotación en la actualidad se debe en gran medida a la inercia de la industria y a los intereses económicos de ciertos sectores industriales, para los que la reintroducción del cáñamo a gran escala, supondría una amenaza muy real para el status quo corporativo. Algunas personas conocen productos de cáñamo de baja calidad y precio relativamente elevado debido a la falta de infraestructuras, que no hacen justicia a la verdadera potencialidad de sus productos.

El defensor del cannabis Jack Herer, autor de libros de referencia sobre el cáñamo y la marihuana, ofreció una fortuna a quien lograse refutar científicamente su tesis que presenta al Cannabis como solución sin parangón a los numerosos problemas ecológicos del mundo, incluyendo el hambre.

JACK HERER teoría cáñamo la verde revolución
Jack Herer (1939-2010) fue el máximo representante del activismo pro-cáñamo a nivel mundial.

 

Por último, destacar que el tronco de la planta al que normalmente llamamos fibra, en realidad está compuesto por 2 materiales distintos. Por un lado, tenemos la fibra propiamente dicha, que es la corteza o parte exterior de la planta, algo así como su piel. Por el otro lado está la cañamiza, parte leñosa interior de la planta, rica en celulosa. A continuación, se muestran los usos más extendidos para cada una de las partes:

cáñamo fibra cáñamiza

USOS PRINCIPALES DE LA FIBRA:

TEXTILES (ropa y calzado).

CUERDAS, HILOS Y CORDAJES

BIOCONSTUCCIÓN: hempcrete, ladrillos, aislamiento,…

CUALQUIER PRODUCTO FABRICADO EN PLÁSTICO O MADERA: composites plásticos para la industria de la automoción y la aeronáutica. Desarrollo de materiales de última generación, impresión en 3D, … (Para más información, repasa este post.  ¡HECHO CON CÁÑAMO!)

-PAPEL

-BIOMASA

USOS PRINCIPALES DE LA CAÑAMIZA:

-CAMA PARA ANIMALES: caballos, hamsters, cobayas, iguanas, …

-BIOCONSTRUCCIÓN: con cañamiza y cemento o cañamiza y cal. Se consigue un material de construcción con las más altas prestaciones técnicas: regulador de la temperatura y la humedad, ignífugo, resistente, duradero y antiparásitos.

-BIOMASA

-CORTEZA AISLANTE PARA JARDÍN

Durante el proceso de transformación de la fibra se generan grandes cantidades de polvo que son utilizadas para la obtención de biomasa a partir de la fabricación de briquetas o pellets.

briquetas cáñamo, biomasa, pellets, polvo

 

NUESTRA EXPERIENCIA:

Retomando nuestra experiencia con la fibra, cabe destacar que al poco de comenzar a investigar con mayor profundidad sobre el cultivo de cáñamo y tras varias llamadas a otros productores, nos dimos de bruces con la realidad: por diferentes motivos, no podíamos realizar un cultivo para la obtención de fibra como producto principal de la cosecha. Éstas son las principales conclusiones que alcanzamos:

-Necesidad de maquinaria especializada: para rentabilizar el cultivo de cáñamo para la obtención de fibra, se debe tener maquinaria de corte especializada casi inexistente en España. El problema principal radica en la gran resistencia de sus fibras, las cuáles imposibilitan a las segadoras tradicionales realizar el trabajo de una manera óptima. En Europa, Estados Unidos y China existen grandes tractores especializados en el cosechado de fibra del cáñamo, aunque por lo general son vehículos excesivamente costosos y difíciles de amortizar, salvo para el cultivo de grandes superficies. Es por ello, que la opción más recomendable y que ya han utilizado algunos agricultores, sería la de adquirir un apero tipo “barra de corte” y en caso de requerirlo, realizar las modificaciones oportunas para conseguir un fácil cosechado. Ni que decir tiene que es una opción mucho más económica para quien está empezando o se lo esté planteando

cosechadora fibra cáñamo

  -Necesidad de grandes superficies de tierra: por lo general para el cultivo de fibra se requerirá de grandes superficies cultivables. Francia es actualmente uno de los mayores productores de fibra de cáñamo a nivel mundial con más de 15.000 hectáreas cultivadas y zonas del país especializadas en el cultivo y venta de fibra de cáñamo a través de cooperativas y grandes empresas. En nuestro caso, al ser un proyecto pequeño y experimental, no disponíamos de la capacidad económica suficiente para cultivar más de 1 o 2 hectáreas como máximo.

-Dificultad para rentabilizar nuestra flor de cáñamo: son 2 los motivos por los que no podríamos vender nuestra flor de cáñamo. Por un lado, al tener que recoger la fibra a máquina es muy probable que nuestra flor acabara en el suelo, la cual la puede tornar en inservible cuando se le quiere dar salida en el sector medicinal o terapéutico. Por otro lado, para la obtención de la fibra, la mayoría de variedades se suelen cortar antes de que se haya producido la floración, al menos de manera completa, lo cual también imposibilita de nuevo la obtención de flor, cuando el cultivo esté diseñado para la obtención de fibra.

                -Baja rentabilidad de la fibra: hay que tener en cuenta que cuando estamos hablando de baja rentabilidad en el cultivo, al menos en nuestro caso,  podríamos cambiarlo casi por “nula” rentabilidad. El precio de la tonelada de fibra en bruto (sin transformar) es de 50 E/tn. No obstante, otra posibilidad para el agricultor, sería la de llevar a cabo, uno o varios de los procesos de transformación, gracias a los cuales el precio de la fibra comienza a ascender de manera progresiva. El problema, como la mayoría de veces, es el de la elevada inversión necesaria si se requiere realizar el proceso de manera industrial.

                -Inexistencia de una industria de transformación de la fibra en España: la transformación de la fibra a nivel industrial requiere de grandes cantidades de capital para la inversión en maquinaria especializada. De hecho, a mediados de los 90 un grupo de agricultores catalanes fundó la hoy desaparecida Agrofibra S.L, empresa dedicada en sus comienzos a la obtención de pasta de papel a partir del cáñamo, que tuvo que cerrar sus puertas, paradojas de la vida, por no disponer del suficiente cáñamo, como para amortizar y rentabilizar la inversión inicial en su planta de transformación. Esto fue debido en gran parte a la retirada de las ayudas al cultivo de lino y cáñamo textil existentes hasta la fecha, lo cual ocasionó una disminución del interés de los agricultores en seguir apostando por este cultivo. Finalmente, en el año 2007 Agrofibra fue absorbida por una empresa francesa que acabó por trasladarla a su país (máximo productor de fibra de cáñamo a nivel mundial), aprovechando todo el trabajo previo y los conocimientos técnicos adquiridos por los integrantes de Agrofibra. Es por ello, que hasta que no haya una verdadera industria de transformación en nuestro país, el incentivo para producir fibra siempre será menor, que si tuviéramos desarrollada una industria consolidada para su transformación, como ocurre en países vecinos como Francia.

planta transformación fibra cáñamo decorticado
Planta de transformación de fibra de cáñamo

 

Sin embargo, no todo son malas noticias y hay motivos para la esperanza, como muestra la siguiente fotografía, que posiciona a España como el máximo importador de fibra de cáñamo a nivel mundial en el año 2014. Esto quiere decir, que existen más empresas que utilizan la fibra de cáñamo de lo que a priori se podría pensar. Lo que no tenemos del todo claro, si se refieren a fibra en bruto o si, por el contrario, están hablando de fibra que ya ha sufrido algún tipo de transformación, nosotros nos inclinamos a pensar que es por lo segundo. Además, recalcar que creemos que gran parte de la “culpa” de que España fuera el máximo importador en 2014, la puede tener entre otras empresas, una situada en la provincia de Tarragona llamada Celesa (Celulosa de Levante). La cual importa las fibras ya desfibradas a un mínimo del 95% y que se dedica a la fabricación de papel de fumar y otros productos derivados de la fibra del cáñamo.

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Además de lo anterior, no podíamos dejar pasar la oportunidad de comentar la existencia de ciertas ayudas europeas reguladas en nuestro país por el Real Decreto 1729/1999, de 12 de noviembre, por el que se establecen las normas para la solicitud y concesión de las ayudas al lino y al cáñamo textil. Destacar al respecto, que las ayudas ofrecidas por este real decreto fueron suspendidas a partir del año 2003, debido a la aparición y detección de cultivos meramente especulativos a consecuencia del carácter atractivo de las mismas. Por suerte, a partir del año 2013, volvió a entrar en vigor el mismo real decreto, salvo alguna pequeña modificación. Hemos estado repasando someramente el real decreto, así como otras normativas relacionadas y como en casi cualquier reglamento oficial, el lenguaje jurídico y la multitud de referencia a otras normas y regulaciones lo hacen muy farragoso y complicado de seguir. De hecho, no hemos sido capaces de encontrar ningún tipo de cantidad económica, aunque fuera orientativa, a la que hagan referencia las ayudas, más allá de que su importe será uniforme para toda la Comunidad Europea y fijado cada año. No obstante, queremos aportar algunos enlaces de interés, para aquel que disponga del tiempo, la paciencia y el interés suficiente como para estudiar en mayor profundidad el tema de las ayudas.

http://boe.es/buscar/doc.php?id=BOE-A-1999-21987

https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-2000-81413

https://www.boe.es/buscar/doc.php?id=DOUE-L-1992-81281#analisis

 

Volviendo a nuestro caso, finalmente nos decidimos por centrar nuestros esfuerzos en la producción de flor, sin descuidar la producción de semilla y considerando a la fibra como un subproducto que no iba a ser muy rentable, pero que intentaríamos vender y que sería aprovechado de una u otra manera. Pero nada más lejos de la realidad, con el paso del tiempo nos fuimos dando cuenta de que no iba a ser tan fácil como habíamos pensado en un principio.

En primer lugar, aclarar que el total de la fibra producida fue dividida en 2 partes por así decirlo; la primera, es la correspondiente a la parte superior de la planta donde se encuentran las flores y las semillas. Toda esta fibra fue transportada a nuestro almacén, donde más tarde la separamos de la flor. La segunda parte es la fibra que se quedó en el campo, decidimos dejarla allí en un principio, porque cortarla entera iba a encarecer mucho los costes de recolección en relación a su posterior rentabilidad y también porque habría supuesto una dificultad añadida en el secado, debido al gran espacio que ocupa y a la merma de la capacidad de ventilación que supondría para las plantas del secadero.

FIBRA CÁÑAMO
Parte de la fibra de cáñamo recolectada junto a la flor y la semilla.

 

La primera opción que barajamos, para la fibra que teníamos en la nave, fue venderla en bruto a alguna empresa interesada. Al poco tiempo, nos llegó la información de que había una empresa interesada, pagaban 50 euros la tonelada y era necesario llenar un tráiler para que vinieran a por ella. Dada nuestra delicada situación económica y al no disponer de maquinaria especializada, nos hubiéramos visto a obligados a cortar la fibra a mano, lo cual era totalmente inviable para la supervivencia del proyecto, nos habría costado casi 10 veces más la recolección de lo que nos hubieran pagado por ella. Es por esto, que descartamos finalmente esta opción y comenzamos e centrarnos en buscar alternativas.

La segunda opción fue buscar alguna empresa cercana a la que pudiera interesarle la fibra por algún motivo. Dicho y hecho, al cabo de un tiempo encontramos una empresa situada a escasos kilómetros, que se dedicaba a producir pellets para biomasa, a partir de residuos de poda y otros restos vegetales. Al poco tiempo, nos pusimos en contacto con ellos y les ofrecimos venderles nuestra fibra de cáñamo, ante lo cual nos respondieron que no les interesaba, ya que ya tenían su cadena de suministros bien organizada y no les salía a cuenta comprar la fibra.

Nos pasamos una semana más buscando alternativas sin éxito, hasta que un día decidimos volver a llamar a la empresa de biomasa. Les dijimos que si venían a por la fibra (nosotros no disponemos de furgoneta propia) no les cobraríamos nada por ella, pero su respuesta volvió a ser otra negativa.

Al cabo de otra semana, con una cierta desesperación al no poder encontrar una salida para la fibra, nos volvimos a poner en contacto con la empresa. Esta vez, les ofrecimos llevar nosotros mismo la fibra, aún a sabiendas de que nos iba a suponer perder dinero por tener que contratar un vehículo para transportarla, pero queríamos darle una utilidad a toda costa y no nos íbamos a rendir tan fácilmente. Cuando nos dijeron que ni aún así les interesaba hacerse con la fibra, nos quedamos del todo despagados y confusos, sin acabar de entender claramente cuáles eran los motivos de esta empresa para rehusar la fibra en estas condiciones. Fue entonces, cuando decidimos dejar estar esa opción y seguir buscando alternativas.

Fue pasando el tiempo y después de algún otro intento fallido, descubrimos que en la localidad en la que estaba situado nuestro almacén, se encontraba la planta compostadora de los residuos orgánicos generados en toda la comarca, dato que hasta ese momento desconocíamos. Acto seguido, nos pusimos en contacto con el ayuntamiento y les contamos nuestro caso, para saber si existía la posibilidad de que ellos mismos recogieran la fibra y la llevaran a compostar. Finalmente, nos dijeron que no había ningún problema y eso fue lo que hicimos con esa parte de nuestra fibra. Por un lado, era una pena no poder brindarle un mejor uso a la fibra, pero por el otro estábamos relativamente contentos, por haber conseguido darle alguna utilidad, aunque fuera para la producción de compost. Al menos de esta forma podíamos devolverle a la tierra, parte de lo que ella nos había dado.

En cuanto a la fibra que continuaba en el campo, acabó por convertirse en un verdadero quebradero de cabeza. En un principio, la dejamos allí y nos centramos en la transformación y limpieza de la flor y de las semillas. Al cabo de un tiempo, recibimos la llamada de la persona que nos había alquilado el campo durante ese año y nos dijo que necesitaba el campo limpio de fibra para poder comenzar a cultivar. Fue entonces, cuando ya no pudimos dar más la espalda al problema y tuvimos que plantearnos como limpiar el campo y dejarlo en condiciones adecuadas para el siguiente cultivo. Teníamos 2 problemas; el primero consistía en cómo conseguir cortar o arrancar la fibra del campo, ya que no podíamos permitirnos contratar a nadie para esta labor. El segundo problema estribaba en qué hacer con la fibra una vez cortada, teniendo en cuenta que debíamos alquilar un furgón de grandes dimensiones para su traslado y que nos encontrábamos en una fase del proyecto bastante delicada a nivel económico.

A la hora de intentar cortar la fibra, intentamos varias cosas. En primer lugar, probamos a arrancarla pegando un tirón hacia arriba y la verdad es que la fibra se desprendía del suelo sin mayores dificultades. Sin embargo, existía el problema de que iba a ser un método que podía ser demasiado lento, a esto además, había que sumarle que no toda la fibra estaba “en pie”, con lo cual la faena podía volverse aún más pesada y complicada de llevar a cabo.

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Una vez descartada la opción de arrancar la fibra, comenzamos a probar otras posibles soluciones. Lo siguiente fue alquilar una potente desbrozadora con cuchillas metálicas de las que se usan para podar alcachofas, ya que sabíamos por experiencia propia que la desbrozadora de hilo, por gordo que éste fuera, no servía para cortar la fibra y acababa por atascar el cabezal. Pero al igual que había pasado con la desbrozadora de hilo, la de metal sufrió la misma suerte. Y es que no hay nada como intentar segar un campo de cáñamo, para darse cuenta de la increíble resistencia de su fibra, capaz de enredarse y atascar todo tipo de maquinaria.

El siguiente método que probamos fue alquilar los servicios de un agricultor conocido, que vino con su tractor y con un apero triturador de bastante potencia. Pero la verdad es que apenas transcurridos 5 escasos metros, la máquina se atascó y hubo que parar para no averiar el tractor o el apero. Se puede decir que el experimento duró unos 10 segundos como mucho y el operario, tal como vino, se tuvo que marchar.

Al cabo de un tiempo volvimos a alquilar sus servicios, pero esta vez el apero que trajo fue una traílla. Si bien está solución no fue la panacea, al menos sirvió para “segar” toda la fibra a ras de suelo y para formar ciertos montones por la parcela. El trabajo posterior lo hicimos con rastrillo y consistió en ir rastrillando la parcela, para ir agrupando la fibra en montones. Ni que decir tiene que ha sido uno de los trabajos más monótonos y duros de cuantos hemos realizado y de haber sabido lo que nos esperaba antes de empezar, quizá nos lo hubiésemos pensado mejor. Tras 3 o 4 semanas de intenso trabajo, teníamos toda la fibra recogida en más de 50 montones distribuidos por la parcela.

Con respecto a qué podíamos hacer con la fibra una vez amontonada, la decisión no fue fácil de tomar, pero habíamos invertido ya demasiado tiempo y dinero en cortarla, como para poder permitirnos alquilar una furgoneta y llevarla a quién sabía dónde, ya que ni siquiera seguíamos alquilados en la misma nave y no podíamos contar con el servicio de recogida de residuos orgánicos del ayuntamiento. Además de lo anterior, al haber tenido que rastrillar la fibra, ésta había quedado mezclada con tierra y otros restos vegetales, lo que hacía del todo imposible poder encontrarle una salida remunerada. Por todo lo anterior, fue por lo que finalmente decidimos que la única solución viable, era quemar esos restos en el propio campo. Y aunque sinceramente nos dolió en el alma tener que hacerlo, fue cuando descubrimos a la fuerza, que hay momentos durante el nacimiento de una pequeña empresa o proyecto donde la supervivencia del mismo, debe estar por encima de los deseos y las buenas intenciones de sus integrantes. No obstante, de los errores se aprende y nos hemos conjurados para no volver a tener que desechar nunca más tan preciado material.

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Para finalizar el artículo, aclarar que el sector de la fibra , no es ni de lejos, el sector del cáñamo que mejor conocemos. No obstante, hemos querido recopilar nuestra experiencia y algunos de los conocimientos aprendidos durante el desarrollo del proyecto, para que sirva, aunque sea en forma de ligero esbozo, de aclaración a algunas de las contingencias comunes que se puede encontrar aquel agricultor/a interesado en la producción de cáñamo para la obtención de fibra. Por todo esto, queríamos pedir disculpas de antemano, en el hipotético caso de que alguna de las informaciones vertidas en este artículo, pudieran no ajustarse del todo a la realidad. No obstante, nos hemos tomado el tiempo necesario y hemos consultado el mayor número de fuentes, para tratar de minimizar cualquier posible error a la hora de su confección.

Tampoco nos gustaría, que el contenido de este artículo sirviera a nadie como excusa para no interesarse por la producción de fibra de cáñamo, ya que teniendo en cuenta las peculiaridades del cultivo y encontrándose en el contexto correcto, la producción de fibra puede llegar a ser rentable. De hecho, sino fuera así, no habría nadie cultivando cáñamo para fibra y sin embargo, a día de hoy, son muchos los países que llevan muchos años cultivando cáñamo con dicha finalidad y otros tantos como el nuestro, que de manera progresiva, lo están comenzando a reintroducir. En nuestro caso y por el momento, tenemos descartado el cultivo de cáñamo para la obtención de fibra, puesto que no se dan los condicionantes económicos, ni de recursos disponibles para poder hacerle frente. No obstante, de momento no hemos olvidados la razón principal por la que comenzamos en el mundo del cáñamo; su inagotable potencial como recurso ecológico y como solución a muchos de los problemas medioambientales a los que se enfrenta el planeta. Es por ello, qué si conseguimos medrar en el apasionante, pero a menudo complejo mundo del cáñamo, procuraremos como hemos hecho hasta ahora, promover la difusión de las propiedades de la fibra de cáñamo, así como llegar a producirla en el futuro.

Por último y para finalizar el artículo, no podemos dejar de agradecer a tod@s aquell@s valientes qué de manera totalmente desinteresada, nos brindaron su ayuda para limpiar la parcela.

NUESTRO MÁS SINCERO AGRADECIMIENTO A:

Ana, Antonio, Adolfo, Marino, la clase y las tutoras de Agroecología del I.E.S. El Quint de Ribarroja del Túria y de manera especial a mi padre, sin la ayuda del cual, mi trabajo se habría visto incrementado notablemente.

AGROECOLOGÍA RIBARROJA

¡Mil gracias!

 

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